LOS DISCURSOS E INTERVENCIONES DE RICARDO LAGOS E, SON DIGNOS DE GUARDAR Y ESTUDIAR POR LOS NUEVOS POLITICOS.

viernes, 15 de agosto de 2008

LA RETÓRICA Y EL DERECHO

LA RETÓRICA Y EL DERECHO

Como persona formada en el derecho, no podemos extraernos de  decir algunas cosas en relación a la retórica y el derecho. No lo perdonaría mi profesor de Filosofía  Juan Enrique Serra H, menos aún sus miles de alumnos y que muchos leeran este libro. Pero nos acoplamos a un trabajo muy interesante  y mayor “ La noción de justicia en la Retórica de Aristóteles  por don Jerónimo Corral Genicio que encontramos tremendamente interesante y didáctico

  La retórica es una disciplina propia de la cultura occidental, preocupada por sistematizar la actividad comunicativa realizada en los discursos con fines persuasivos. La oralidad propia de la Antigüedad grecolatina puso de relieve el valor de la palabra para influir en los estados de ánimo, en las creencias y en la toma de decisiones públicas y privadas, siendo un arte especialmente valioso en las formas democráticas de organización social. Los tratadistas entienden que la retórica surge en el siglo V a.C., en la polis siciliana de Siracusa, gracias a Córax, quien llevó a cabo una cierta sistematización de los discursos persuasivos que se usaban en los Tribunales y en la Asamblea; será un discípulo de Córax, Tisias, quien traslada este incipiente método a Grecia, el cual se implanta definitivamente en el siglo IV a.C. con la obra aristotélica, en la que se define y establece su función, alejándola de usos sofísticos alejados de la verdad y en confrontación con la Filosofía; igualmente se señalan determinadas categorías necesarias para la construcción del sistema retórico (el concepto de discurso, la clasificación de géneros, etc.) y aun reconociendo que la retórica se sirve fundamentalmente de la lógica y de la dialéctica, Aristóteles admite un cierto carácter ético en el orador, quien puede conferir credibilidad al discurso por su ethos, siendo por tanto la retórica el arte de decir bien la verdad con sentido práctico y pragmático, es decir, teniendo en cuenta el auditorio, sus pasiones y la finalidad del discurso que se articula. Será posteriormente Quintiliano en su Institutio oratoria quien implique tres elementos fundantes en el ars bene dicendi: la eficacia, la moralidad y la belleza.  

 

La ciencia jurídica anterior al iusnaturalismo racionalista se caracterizó por un método “polémico” de dirimir las controversias y de enseñar el propio Derecho. En opinión de García Amado, este modelo entra en crisis con el racionalismo de la época moderna, donde el conocer desplaza al decidir y la ciencia a la retórica y a la prudencia Esto sólo basta para que se pueda justificar el interés para la Filosofía del Derecho de una obra que no es propiamente jurídica, ya que como su inicio recuerda, la retórica es como la dialéctica, un saber de orden lógico-formal, que no es materia de ninguna ciencia determinada; será un método que se aplicará a los discursos políticos, a los judiciales, y en general a todos aquellos en los que se trata de demostrar y con ello convencer.  Junto con la Poética, la Retórica es la obra que se encarga que representar el conocimiento productivo (téchne poietiké o téchne rhetoriké), según la clasificación de los distintos conocimientos que hace el propio Aristóteles, que se completa con el conocimiento teórico (Metafísica, Lógica) y con el conocimiento práctico (Etica, Política).

 

Las normas que constituyen el Derecho son susceptibles de ser analizadas desde la lógica -ciencia también fundada por Aristóteles. Esta lógica deóntica es un estudio del lenguaje del Derecho que se muestra insuficiente para estudiar el lenguaje de los juristas: el razonamiento jurídico del operador del Derecho no sólo se explica desde los presupuestos de la lógica deóntica, que nace de la lógica formal deductiva, sino que es preciso ampliar esta noción (como modernamente hace Viehweg en su Tópica o Perelman con la "nueva retórica") para analizar los razonamientos y las distintas argumentaciones de los juristas en "el proceso de establecimiento, interpretación, aplicación y explicación del Derecho” Y esto porque en un caso jurídico lo decisivo, creo, no es el proceso deductivo formal sino la elección de las premisas, es decir, la interpretación de los hechos y las normas que les son de aplicación. Las particularidades del razonamiento en Derecho han llevado a sostener la necesidad de contar con una disciplina específica en este sentido que, naciendo de la lógica, sea verdaderamente útil para el jurista práctico, ya sea éste legislador, abogado o juzgador; dicha disciplina puede constituirla la retórica, la tópica o la dialéctica

 

Siguiendo la clásica distinción de los géneros retóricos -oratoria deliberativa, forense o judicial y epidíctica o demostrativa-, este trabajo se centra sobre el segundo de ellos. Seguimos la opinión de Viehweg cuando asegura que una de las fuentes principales del conocimiento jurídico es el método dialéctico, es decir, la confrontación de opiniones diversas, lo que ocurre en el proceso, que finaliza con la decisión judicial. Así pensaban los griegos acerca del Derecho, que nacería con la desavenencia entre partes: el proceso, la confrontación, es un estadio anterior a la ley. Esta surge para resolver el conflicto mediante la palabra y sustituir así a la fuerza. Cuando la palabra se establece en medio de los ciudadanos hay paz y orden político: la ciencia de la palabra, la Retórica, es de esta manera cuna del Derecho En el género judicial, el intérprete no sólo usa el argumento para vencer sobre el oponente. El fin último de la operación es la búsqueda de lo justo, según hacen saber Aristóteles y Cicerón : el jurista no se limita a buscar la categoría o la ley aplicable, sino que se pregunta por la cualidad del objeto litigioso (quaestio iuridicialis) y por la justeza de la causa del litigante. Así como a todo quid sit le precede un an sit, también el quid iuris debe ser un paso posterior al an sit iustum. Todo lo cual no nos lleva a abdicar del valor del sistema lógico normativo, pues entre los extremos deterministas y decisionistas creo, como Ulfrid Neumann que la retórica y la teoría de la argumentación jurídica ofrecen una valiosa tercera vía, basada en la idea de que la aplicación del Derecho está presidida por la libertad de la decisión judicial del juez, estando éste totalmente sometido al ordenamiento.